Ansiedad ante el rendimiento en los niños

Los niños están lejos de ser inmunes al miedo al fracaso o a ser juzgados. Algunos incluso desarrollan ansiedad por el rendimiento, lo que puede afectar su calidad de vida. Aquí encontrarás información y consejos para comprender mejor la situación.

Por Marie-Josée Roy

¿Quién no se ha puesto nervioso antes de una exposición oral, una competencia o un examen? Para algunos niños, el miedo al fracaso o a ser juzgados es tan fuerte que puede desencadenar un pánico escénico grave. Algunas víctimas de la ansiedad por el rendimiento reciben ánimos de padres bien intencionados que exageran, mientras que otras experimentan una presión autoimpuesta por triunfar. Los investigadores coinciden en que la ansiedad por el rendimiento comienza a arraigarse durante la primera infancia. Los niños pequeños de entre dos y cuatro años rara vez tienen algo que demostrar, pero aun así se ven influidos por las expectativas y el deseo de perfección de quienes los rodean. Su temperamento y la forma en que reaccionan ante el fracaso también son factores que influyen en el desarrollo de la ansiedad.

Síntomas que no deben pasarse por alto

A diferencia del nerviosismo que afecta ocasionalmente a la persona promedio, la ansiedad por el rendimiento provoca síntomas importantes. Pánico, ataques de ansiedad, autodenigración, insomnio, dolores de estómago, migrañas, perfeccionismo, sentimientos de fracaso si no se alcanzan los objetivos; las formas en que se manifiesta la ansiedad son numerosas y pueden convertir una actividad que debía ser agradable en una pesadilla. A veces, los niños tienen tanto miedo de no estar a la altura que fingen que no les interesa en absoluto. La ansiedad por el rendimiento que afecta a los jóvenes puede tener efectos a largo plazo, lo que subraya la importancia de controlar la situación lo antes posible. Los padres deberían ser los principales responsables del desarrollo de la autoestima de sus hijos.


Qué puedes hacer

Reconstruir la confianza de un niño no ocurre de la noche a la mañana, pero hay muchas cosas que puedes hacer para lograr un cambio duradero. Estas son algunas:

  • Ayúdala a descubrirse a sí misma para que sea consciente de sus fortalezas... y debilidades. Así se dará cuenta de que nadie es perfecto.
  • Ya sea que a tu hija le interesen el béisbol, el arte o la ciencia, bríndale tu apoyo incondicional. Necesita saber que tu amor no depende de lo que sea capaz de hacer.
  • Anímala a explorar el mundo del arte para canalizar mejor su ansiedad. ¡El simple hecho de expresarse libremente le hará muchísimo bien!
  • ¡No hay nada mejor que relajarse para olvidar las preocupaciones! Establece una rutina en la que animes a tu hija a visualizar imágenes que la tranquilicen y la hagan feliz.
  • Si estos pasos no son suficientes, no dudes en ponerte en contacto con un profesional de la salud que pueda apoyarte en tus esfuerzos y ayudar a tu hijo a volver a disfrutar de ser niño.

También te puede gustar

Ver todo
Example blog post
Example blog post
Example blog post